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martes, 24 de mayo de 2016

Sentencia contra la monarquía Española de los dos últimos siglos

Vamos a suponer que la estirpe de los Borbón se hubiera extinguido en España tras la muerte de Carlos IV, y que su mujer, MªLuisa de Parma, hubiera confesado en su lecho de muerte que ninguno de sus hijos era del cortito de Carlos IV.

Carlos IV "el cortito"

Vamos a suponer que Fernando VII hubiera sido ilegítimo para reinar en España y por extensión a toda su progenie. 
Fernando VII "el felón"

Vamos a suponer que su hija Isabel II "la carapapa", casada con doña Paquita, hubiera decidido hacer de su marido un reno viviente acostándose hasta con el bujier.

Isabel II "la carapapa"

Vamos a suponer que Alfonso XII, hijo de Isabel II, fuera ilegítimo de una ilegítima, y que entre pitos y flautas (más flautas que pitos), Juanca "el campechano" haya llegado al reino, al igual que sus predecesores, por dictaduras militares ilegítimas que imponen un régimen antidemocrático al pueblo (multiplicando así la ya de por sí deslegitimada monarquía por su propio argumento de pureza de sangre, produciendo un linaje de mermados e incapaces) . De ser cierto, toda esta pantomima real de vividores latrocinistas se enmarcaría bajo un término ribombante y pegadizo al estilo de "monarquía constitucional" que queda como muy legal aunque sea un atentado contra la razón.

Pues vamos a suponer que es cierto y que cualquiera, con un simple libro de Historia en la mano, tiene argumentos suficientes para declarar fraudulenta, antidemocrática e ilegítima a toda la jefatura de estado de España de los dos últimos siglos.

- ¡Orden en la sala! Declaramos ilegítima a la monarquía española

lunes, 18 de abril de 2016

¡Vivan las cadenas!

¡Vivan las cadenas! fue un lema acuñado por los españoles absolutistas en 1814 cuando,tras la vuelta del destierro de Fernando VII, se escenificó un recibimiento popular en el que se desengancharon los caballos de su carroza, que fueron sustituidos por personas del pueblo que tiraron de ella. Se pretendía justificar con ello la decisión del rey de ignorar la Constitución de 1812 y el resto de la obra legislativa de las Cortes de Cádiz, gobernando como rey absoluto, como le proponían los diputados absolutistas del Manifiesto de los Persas.

Estudiar Historia es muy interesante: uno esboza una ácida sonrisa ante un detalle jocoso y en el párrafo siguiente tuerce la mueca al recapacitar sobre el dramático designio de nos depara este país, condenados a repetir los mismos absurdos patrones, como minoría espectante, en esta dictadura de los necios.